El-Greco-vision-del-apocalipsis
12
octubre

El fin del mundo

Tal y como están las cosas, es probable que Los Planetas −parte de la banda inmersa en el nuevo disco de laCultural Solynieve, con ese precioso adelanto ‘La nueva reconquista de Granada‘, o investidos como Evangelistas, junto al gran Antonio Arias, en el homenaje merecido a Enrique Morente−, no tengan tiempo de poner en marcha su pretendida gira del fin del mundo, junto a otras bandas y solistas de otros mundos.

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Visión del apocalipsis, de El Greco

Mires por donde mires, no hay salida y no queda tiempo. El apocalipsis está llegando. Ya nos lo avisaban las escrituras pero no hemos querido darnos cuenta o, deliberadamente, hemos preferido mirar hacia otro lado: la Política, imperfecta, pero al fin y al cabo la única forma de que el pueblo sea escuchado muy de vez en cuando, ha sido suplantada por la Economía inteligible, los mercados invisibles que te roban la merienda, el presente y borra tu futuro; los necesarios pensadores, por la publicidad engañosa o el marketing barato fomentado por desaprensivos que se creen dominar la empresa y el mundo con el wordpress; la palabra, ya no tiene valor y se imponen eufemismos o se reinventa el vocabulario con escandalosos significados que antes conocíamos como antónimos, porque recortes, por ejemplo, ya no es la “acción y efecto de recortar”, significa “implementar” en boca de María Dolores de Cospedal, Esperanza Aguirre o esa consejera de Educación de Madrid, Lucía Figar, que no contrata profesores ni maestros, pero sí a empleadas de hogar que hablen tagalo, y no por un guiño al anterior cargo en el Gobierno madrileño de la popular, responsable que fue de Inmigración, sino porque, como se sabe, el hermoso idioma originario de Filipinas es extraordinario para el cuidado y atención de los niños y niñas y no por eliminar, con esta exigencia, ante el INEM a miles de posibles excepcionales empleadas de hogar paradas que hablan francés, inglés, rumano o chino.

El apocalipsis está llegando: las calles y las plazas son una trinchera; la historia, reinventada; descerebrados soplagaitas dirigen los destinos de empresas, entidades y algunas administraciones con humillantes patadas al sentido común; todos saben, o eso parece, cómo acabar con la crisis y el próximo 20-N –me temo- ganará quien menos lo explique; el partido que ya se cree ganador convoca un congreso para cerrar el programa electoral y acaba sin elevar un sola propuesta; los líderes en los que en algún momento creíste se han diluido o han vuelto a la comodidad ideológica del cuarto de estar; un nacionalista catalán bocazas, Durán Lleida, insulta a los andaluces con el antiguo PER y dan ganas de que se venga a vivir a un pueblo de Granada percibiendo esa ayuda durante una temporada en la que Mariano, el jornalero a quien sustituiría, ocupe sus lujos, cobre su sueldo y viaje en su coche oficial; se puede ajusticiar en cualquier parte del mundo sin juicio previo y hasta condecoran a los verdugos; patear a una mujer en plena calle cuesta 90 euros, pero insultarle llamándola zorra le sale gratis, porque zorra, como todos sabemos, no es un insulto sino un elogio a la astucia.(*)

La irracionalidad se ha impuesto, Ramoncín amenaza con nuevo disco, en cajas de ahorros arruinadas ex directivos se imponen sueldos astronómicos para su jubilación, mientras amenazan con despidos en las que aún quedan, y el volcán de El Hierro, está a punto de estallar. ¿Necesitas más pruebas?

La vida para la inmensa mayoría es un tormentoso thriller que se aviva por la inseguridad laboral, para el que aún tenga la suerte de estar empleado. Salvo para ellos y ellas, el sufrimiento, la angustia son nuevas cualidades innatas a la población. No valen ya encendidas soflamas de ánimo, abrazos por msm, wasap, Facebook, twitter, ni mentirosos horóscopos que tratan de calmarte una semana más porque el buzón de quejas hace tiempo que ya no se recoge -han despedido al cartero-, por mail no son atendidas y no hay dioses a los que elevar plegarias.

No habrá paz para los malvados-José Coronado

Santos Trinidad se encomienda a Dios Padre

Admiro los 104 minutos de ‘No habrá paz para los malvados‘, de Enrique Urbizu. Y tengo envidia de Santos Trinidad, el increíble personaje al que da vida José Coronado, un policía al que hace ya tiempo dejó de importarle el mundo, incluso, de importarle su propia vida. Me dan ganas de quemar mis libros, la buena educación, las palabras acertadas, la estampita de Fray Leopoldo y ser, queriendo, un detestable hijo de puta, lleno de odio, un tipo de esos que son el revés de lo que aprecio.

Porque estoy jodido y agobiado y víctima colectiva de una broma de algún graciosillo que con la crisis se crece. Y me apetece quitarle las ganas de hacer más bromitas. Para siempre. Pero esa sensación que me invade la explica mejor mi admirado Roger Wolfe (Westerham, Inglaterra, 1962)  y ante él es mejor callarse y dejarle paso. Sube el volumen y ‘jódete y baila‘. Rock&Roll (**)

(*) Según el juez Juan del Olmo, agresiones como puñetazos, patadas o agarrones en el cuello, seguidos de amenazas del tipo de “te queda poco tiempo, no vas a salir del cementerio” o “hija de puta, a mí me van a meter en la cárcel, pero antes te llevo por delante” no son evidencias suficientes para condenar a alguien por violencia de género y, como mucho, dice el juez, constituyen una falta leve de lesiones porque de acuerdo al magistrado, no son “expresión de una voluntad de sojuzgar a la mujer”.

La deleznable sentencia reducía de un año de cárcel a ocho días de localización permanente a un hombre que ya había sido condenado dos veces por violencia de género. La segunda, después de llamar a su hijo, puesto que tenía prohibido comunicarse con su esposa, para que “le dijera a su madre que como la Justicia no hacía nada, se la iba a tomar por su mano, que la vería en el cementerio, en caja de pino, y que saldría por televisión, que lo juraba por el sol”. Pero, según Del Olmo, en este caso, no hay una manifestación de clara“superioridad machista” –no, qué va, suscribo yo- ni una “situación de dominación o de desigualdad”. Y añade que el acusado, no usó ninguna expresión “que proyectase desprecio o menoscabo de la dignidad de la mujer”. Aunque sí la hubo y esa fue la palabra “zorra”. Insulto que Del Olmo, “escuchada la grabación de la vista oral, no sé utilizó por el acusado en términos de menosprecio o insulto, sino como descripción de un animal que debe actuar con especial precaución a fin de detectar riesgos contra el mismo”. Del Olmo resolvió el proceso dejándoselo todo en un caso de amenazas leves, sin reincidencias.  Rock&Roll.

 

(**)  ‘Jódete y baila’, Roger Wolfe.

Estoy jodido y agobiado y lo jodido
es que si no lo estuviera
echaría de menos estarlo;
echaría de menos el agobio,
como un pájaro que no sabe qué hacer
si de repente lo sueltas de la jaula.
Desde luego no parece haber remedio:
nos toca fustigar o ser fustigados,
o intentar quedarnos al margen
−si nos dejan−,
hurgándonos las narices del alma,
esperando la muerte
y contemplando el espectáculo.
Y así pasa la vida
y nos hacemos más viejos,
pero en modo alguno más sabios.
Por mucho que los viejos crean
que han aprendido algo.
No han aprendido un carajo.
No hay nada que aprender.
Todo esto es simplemente
como una broma estúpida y pesada
que nos está gastando algún cretino.
¿He dicho cómo?
Lo es, me cago en Dios.
Es una broma.
Y no hay manera
de agarrar por el pescuezo a ese cretino
y quitarle de una vez por todas
las ganas de bromitas.
Pero ten cuidado
si te cruzas hoy conmigo,
porque hay días
−y creo que éste
es uno de ellos−
en que cualquier gilipollas
puede valer
para pagar el pato.

Comentarios en este artículo

  1. Esto sí que es rock and roll…!!!

    Marmota
  2. UNA OBRA DE ARTE

    Lola
  3. Esto sí que es rock and roll…!!!
    +1

    Sheba
  4. No quemes los libros, yo me los llevo…eso si la estampita….esa puedes quemarla…..miles de besos y gracias

    inma

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